Por Roxana de a Riva / La Prensa de Orlando
El artista más influyente del Caribe no solo llena estadios, sino que promueve una defensa de la cultura latina que se baila, se canta y se siente. Bad Bunny — Benito Antonio Martínez Ocasio—, con su magnetismo y fuerte discurso simbólico anclado en el orgullo hispanohablante y latino, está abriendo un nuevo capítulo en la representación latina no solo dentro de la música, sino de la política global.
“Respeto profundamente su posición. Bad Bunny no está hablando únicamente por Puerto Rico, sino por todos los hispanos”, expresó Miguel “Don Mike” Rodríguez, migrante puertorriqueño y una de las figuras más influyentes en la historia política, social y cultural de la comunidad boricua e hispana en Nueva Jersey.
Bad Bunny, blanco de controversia
El cantante de reguetón también ha sido blanco de controversia. Su lenguaje explícito y su activismo político han polarizado opiniones. Al concluir su exitosa serie de conciertos “La residencia: No me quiero ir de aquí” en la Isla del Encanto, dijo que no realizaría giras por el territorio continental de Estados Unidos por temor a que sus seguidores fueran blanco de redadas del ICE.
También ha denunciado abiertamente el mal manejo del gobierno local tras el huracán María y ha apoyado movimientos feministas y ambientales. Tampoco es un secreto que Martínez Ocasio simpatiza con la idea de un Puerto Rico independiente. Recientemente se reunió con Heriberto Marín Torres, veterano nacionalista que participó el 30 de octubre de 1950 en la insurrección de Jayuya, hace 75 años.
“Hay algo que se llama ‘influencer’, y en eso Bad Bunny es el número uno”, reconoce Alfredo Ocasio Pérez, abogado identificado con el movimiento estadista. “Admito que pone el nombre de Puerto Rico en el mapa mundial, aunque ni sus letras ni su estilo me parecen de gran talento. Tampoco estoy de acuerdo con su posición a favor de la independencia de Puerto Rico”.

Cantar en español como declaración política
La decisión de Benito, Bad Bunny, de cantar en español en escenarios internacionales no es un simple gesto artístico. En un mundo donde el inglés sigue siendo la lengua dominante del entretenimiento, su insistencia en mantener el idioma de su tierra se ha transformado en una declaración de identidad y orgullo.
“Está proyectando la fuerza y el valor de nuestra lengua, que hoy es la segunda más hablada en Estados Unidos y una de las más aprendidas en el mundo. Aunque no comparto necesariamente su estilo musical, reconozco el impacto que tiene su decisión a nivel global de defender el idioma español desde una plataforma vista por millones de personas”, afirmó «Don Mike» Rodríguez, pionero de las luchas hispanas en Newark.
Por eso el anuncio de que el rapero puertorriqueño encabezará el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 puso aún más de relieve su influencia y capacidad de llevar el español al frente de la arena de disputa simbólica. Esta visibilidad desató una tormenta política y mediática en Estados Unidos. Desde comentaristas conservadores hasta figuras del Partido Republicano, las reacciones fueron inmediatas y, en muchos casos, cargadas de prejuicios.
La jefa de Seguridad Nacional, Kristi Noem, prometió que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) “estará presente en todo el Super Bowl”. El presidente Donald Trump calificó la decisión como “absolutamente ridícula”, mientras que el comentarista Benny Johnson lamentó que el artista “no tenga canciones en inglés”. Incluso la analista Tomi Lahren declaró que Bad Bunny “no es un artista estadounidense”.
La ironía es que Martínez Ocasio sí es ciudadano estadounidense, como todos los nacidos en Puerto Rico, un territorio no incorporado de EE.UU. desde 1898. Pero la polémica dejó intencionadamente al descubierto la “contradicción” que experimentan los puertorriqueños y los regresivos discursos discriminatorios contra la comunidad latina en general.
La paradoja del «ciudadano extranjero»
De acuerdo con estudios del Pew Research Center, solo el 54% de los estadounidenses sabía, en 2017, que los puertorriqueños son ciudadanos de Estados Unidos. Ese desconocimiento, según expertos, refleja una visión colonial persistente que ha marcado la relación entre la isla y el continente.
Así que Puerto Rico comenzó a ser más conocido a nivel internacional después de que el huracán María azotara la isla el 20 de septiembre de 2017 como un huracán de categoría 4, con vientos sostenidos de 155 millas por hora, muy cerca de alcanzar la categoría 5. El impacto provocó una crisis humanitaria sin precedentes, que —según numerosos analistas— no fue atendida adecuadamente por la administración del entonces presidente Trump.
Al mismo tiempo, el auge del reguetón y de sus máximos exponentes, como Daddy Yankee, Don Omar y, en su punto más alto, Bad Bunny, ha dado a Puerto Rico un renombre mundial que trasciende la música y se proyecta como símbolo de identidad cultural latina.
Super Bowl: una NFL que refleja y reconoce el cambio social
Para la NFL, la elección de Bad Bunny como figura central del Super Bowl no es casual. La liga busca conectar con nuevas generaciones y con el creciente público latino, el más numeroso y dinámico dentro del fútbol americano. Solo en México, más de 39 millones de personas se consideran fanáticas del deporte, lo que convierte a la región en un mercado clave.
Sin embargo, la decisión no ha estado exenta de resistencia. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, sugirió reemplazarlo por artistas del country “más representativos del público estadounidense”. Pero la realidad demográfica es contundente: uno de cada cinco residentes en EE.UU. es latino, y el español es ya el segundo idioma más hablado en el país.
Rodríguez recordó también que la famosa frase del artista —“tienen cuatro meses para aprender español”—, pronunciada tras anunciarse su participación en el Super Bowl, no debe verse como un acto de soberbia, sino como una invitación a valorar la diversidad lingüística. “Hablar más de un idioma no divide, enriquece. Su mensaje tiene un valor pedagógico y cultural enorme”, añadió.
Mientras los debates sobre su estilo o sus letras continúan, una verdad se impone: el fenómeno Bad Bunny ha trascendido lo musical para convertirse en un espejo de la realidad de los latinos en la sociedad estadounidense. Un país que, a través del éxito de los productos latinos en la industria cultural, se ve obligado a reconocer su valor y más allá: que ser latino y ser estadounidense no son identidades opuestas, sino complementarias.
“Lo que Benito hace es recuperar el derecho de ser latino sin pedir permiso”, afirmó Rodríguez. “Su figura encarna una independencia emocional, cultural y estética. En sus letras hay crítica al colonialismo, pero también una celebración de lo que somos. Un Caribe vivo, ruidoso, diverso”.
En un escenario tan simbólico como el del Super Bowl, Bad Bunny no solo representará a Puerto Rico sino a millones de latinos que, como él, siguen defendiendo su identidad en su propio idioma.



