Redacción El Comercio de Colorado
«Estoy emocionada y tengo nervios también por ver a tanta gente esperándonos», confiesa Ximena, de apenas seis años. La pequeña, ajustándose su sombrero de escaramuza, observa a las personas que han salido a las calles del centro de Denver. Este es su debut como Adelita de Colorado en el desfile del Festival del Cinco de Mayo, un evento que cada año transforma la ciudad en un estallido de orgullo mexicano.
Mientras Ximena espera, junto a sus otras compañeras, a que la plataforma, donde iniciará su recorrido, ella sujeta con fuerza su caballito de palo, el compañero de madera que representa su primer peldaño en el mundo de la charrería. Este festival se ha convertido en un termómetro de la continuidad cultural hispana en el estado. En este contexto, el grupo fundado y dirigido por Brenda Aguilera cumple una función vital.
Las Adelitas de Colorado son una escuela de escaramuza donde las niñas, muchas nacidas en Estados Unidos, mantienen un vínculo inquebrantable con sus raíces. Ximena es parte de ese semillero. Ella integra el grupo de las 25 pequeñas Adelitas y 4 mini charros que realizaron el recorrido sentados en una carroza. Ellas lucieron sus vestidos de telas coloridas con volantes generosos y rebozos en cintura. Ellos, con su traje de charros. Desde allí, saludan al público.
Cabalgando su caballo llegó Miranda
Las Adelitas se entrenan semana a semana con sus caballitos de madera, herramientas pedagógicas esenciales antes de enfrentarse a un animal real. Ese mismo camino lo recorrió Miranda hace unos años. Hoy, con diez años, Miranda observa a las más pequeñas desde una perspectiva diferente. Ella ahora cabalga su propio caballo. «Hace exactamente cinco años yo ocupaba ese mismo lugar en la carroza, sentada con mi caballito de palo y soñando con el futuro», recuerda con nitidez.
Para Miranda, el desfile de este año representa la culminación de un sueño que comenzó entre juegos y coreografías a pie. Verla cabalgar con una elegancia impecable, convertida ya en una escaramuza completa que domina la técnica con la dignidad de una jovencita charra, es el testimonio vivo de la evolución del equipo. Miranda forma parte del contingente de 12 jóvenes escaramuzas que acompañaron la carroza de las Adelitas de Colorado en el desfile del Cinco de Mayo en el centro de Denver.
Algunas de ellas, al igual que Miranda, dieron sus primeros pasos como pequeñas Adelitas de Colorado. Su presencia ahora a caballo fue una demostración de valentía y destreza en la rutina ecuestre, un arte reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Mientras las pequeñas en la plataforma representan la ilusión inicial, Miranda y sus compañeras simbolizan la consolidación de una identidad bicultural que se forja con años de entrenamiento riguroso en los lienzos charros de la zona metropolitana.

Liderazgo de Brenda Aguilera
Detrás de esta sincronización perfecta se encuentra la visión de Brenda Aguilera, directora y fundadora del proyecto. Para Brenda, este quinto año de presencia en el desfile del Cinco de Mayo tiene un matiz de victoria personal y colectiva. «Este es nuestro año y es el primer año que nos acompañan las niñas a caballo», explica Brenda con una voz cargada de satisfacción. Ella ha visto cómo el tiempo transforma la curiosidad infantil en disciplina ecuestre.
«Estas son las niñas que vinieron hace cinco años y ahora andan montando su propio caballo», comenta al ver el relevo generacional en plena acción. Aguilera enfatiza que su labor va mucho más allá de enseñar una rutina para un desfile o una presentación en el National Western Stock Show o en las charreadas en Denver, Pueblo, Greeley, Thornton o Brighton. Su objetivo es la formación humana.
«Ver a una niña empezar desde los tres años con un caballito de palo y seguir su proceso hasta verla montar a caballo con destreza es ver el cumplimiento de una misión de vida«, asegura Brenda, quien se convirtió en escaramuza desde hace 20 años. Para ella, que ha participado en competencias y eventos estatales, nacionales e internacionales representando Colorado, cada giro y cada cruce en el lienzo es una lección de coraje.

«Trabajamos para forjar identidad en un entorno bicultural«, concluye Aguilera, que también ha sido integrante de la Escaramuza Charra Flor de Aguileña por dos décadas, reafirmando que las Adelitas de Colorado son el fuego que mantiene viva la herencia mexicana en el corazón de Denver.
Adelitas de Colorado
Caballitos de Palo
Zurina Cabanas
Maricruz Valle
Isabel Herrera
Victoria Herrera
Ximena Morales
Yaneli Carrillo Esquibel
Juliana Rangel
Yaretzi Sánchez Garibo
Ximena Ríos Salas
Valeria castorena
Ximena Padilla-Sáenz
María Isabel López
Kataleya González
Ketzaly González
Aviana Willcoxon
Kalani Gamboa
Ellie Delgado
Avyelah Avani Pineda
Salomé Madera-Carrillo
Ceilani
Marina Loya
Arianna González
Isabel Cuevas
Ainhoa Ramírez
Emma Venegas
Rosalía Venegas
Aranza Chávez-Rodríguez
Aaliyah Lucero Rivera
Valentín Vega
Alessandro Miguel García
Mateo Rueda
Cuauhetémoc Martison
Adelitas Infantiles de a caballo
Jennifer Estrada
Alejandra Armó
Majo Zamarron
Zuly Gonzales
Erika Rodríguez
Jazmín González
Evelyn Sáenz
Vivian Díaz
Valeria Rentería
Yenifer Garfio
Alondra Vianey Diaz
Julieta Martínez
Paulina Martínez
Yaretzy Saucedo
Isabel Cruz
Ana Paula Silva
Miranda Solis
Mía Cruz
Dalaiza
Noelia
Ruby García
Sophia Barragán



