Por Roxana de la Riva / La Prensa de Orlando

La Legislatura de Florida aprobó un nuevo mapa de redistribución de distritos del Congreso, impulsado por el gobernador Ron DeSantis, desatando una ola de críticas por su impacto en la representación política, particularmente en comunidades hispanas del centro del estado.

El mapa aprobado podría ampliar la ventaja republicana en la delegación de Florida en la Cámara de Representantes, pasando de una composición actual de 20 republicanos y 8 demócratas a un posible 24 a 4. Este aumento de cuatro escaños sería equivalente al que los demócratas en Virginia esperan obtener tras un reciente referéndum de redistribución, el cual enfrenta impugnaciones en tribunales estatales.

El nuevo diseño redefine distritos en bastiones demócratas alrededor de Orlando, el área de Tampa-St. Petersburg y el sur de Florida, incluyendo zonas como Palm Beach, Fort Lauderdale y Miami. Estos cambios podrían poner en riesgo los escaños de varios congresistas demócratas, entre ellos Jared Moskowitz y Debbie Wasserman Schultz.

“Mucha gente se pregunta qué sigue, y la respuesta es que la acción empieza ahora mismo: organización, activismo y contacto directo con nuestros legisladores. Pero esto no termina ahí; vamos a llevar esta pelea a los tribunales y, más importante aún, a la gente, asegurándonos de movilizar a los votantes para defender nuestra democracia en las urnas”, afirmó Nikki Fried, presidenta del Partido Demócrata de Florida.

Distritos hispanos y afroamericanos se diluyen

El plan, aprobado en una inusual redistribución a mitad de década, elimina varios distritos con inclinación demócrata —incluido uno de mayoría hispana en Florida Central— y refuerza la ventaja republicana en la delegación estatal.

Entre los cambios más relevantes también se incluye la eliminación efectiva de un distrito del sur de Florida con mayoría afroamericana, que estaba representado por la demócrata Sheila Cherfilus-McCormick hasta su reciente renuncia.

También, el rediseño del Distrito 9 ha generado una fuerte reacción por parte del congresista Darren Soto, quien representa ese distrito, quien advierte que los cambios no solo alteran el balance electoral, sino que también afectan directamente la representación de comunidades clave en Florida Central.

Soto ha señalado que la nueva configuración fragmenta el voto hispano —especialmente en el condado de Osceola— y amplía el distrito hacia zonas con perfiles más conservadores, lo que podría favorecer un cambio de control político. Además, sostiene que esta redistribución se inserta en una estrategia más amplia con implicaciones legales y electorales a nivel estatal y nacional.

“Sabemos lo que ha ocurrido: este mapa es ilegal. Viola las enmiendas de Distritos Justos y la Ley de Derecho al Voto, y declara una guerra contra Florida Central y contra los 1.3 millones de puertorriqueños en el estado. Este rediseño destruye la delegación congresional de nuestra región y divide deliberadamente a nuestra comunidad en varios distritos, debilitando su voz. Somos ciudadanos estadounidenses que hemos servido a este país, y no vamos a quedarnos de brazos cruzados. Vamos a luchar en los tribunales estatales y federales, porque este mapa traiciona a nuestra comunidad y tendrá consecuencias en todo el estado”, afirmó Soto.

La decisión se produce en un contexto nacional donde legislaturas estatales buscan influir en el control del Congreso de cara a las elecciones de medio término de 2026, tras llamados del expresidente Donald Trump a fortalecer la representación republicana.

Reacciones y críticas

Diversas organizaciones reaccionaron de inmediato. La Mesa Boricua de Florida denunció que el nuevo mapa “diluye el voto puertorriqueño” y afecta directamente la capacidad de esta comunidad de elegir a sus representantes.

“Según la Constitución de Florida, diseñar mapas electorales para favorecer a cualquier partido político es ilegal. Sin embargo, hemos visto múltiples intentos para rediseñar distritos con fines partidistas, ignorando la voluntad de los votantes que aprobaron las enmiendas de Distritos Justos en 2010”, señaló la organización en un comunicado.

El Partido Demócrata de Florida confirmó que prepara acciones legales para impugnar el mapa, argumentando que viola tanto la Constitución estatal como principios de representación equitativa.

Contexto legal y nacional

La aprobación del mapa coincidió con un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que invalidó un distrito congresional de mayoría afroamericana en Luisiana, al considerar inconstitucional el uso predominante del factor racial en su diseño.

Este fallo ha intensificado el debate sobre la legalidad de considerar factores raciales en la redistribución, así como sobre la vigencia de las enmiendas de Distritos Justos en Florida, que prohíben la manipulación partidista.

Desde la oficina del gobernador se argumentó que tomar en cuenta la raza en la creación de distritos podría ser inconstitucional y que las enmiendas estatales no deberían aplicarse si requieren ese tipo de consideración.

Por su parte, Jon Harris Maurer, asesor general de Equality Florida, calificó el mapa como “ilegal e inconstitucional”.

“Este es un descarado abuso de poder partidista. El propio equipo del gobernador admitió que el mapa se basa en datos políticos. Esto silenciará a votantes, especialmente a comunidades negras, latinas y LGBTQ”, afirmó.

Oposición bipartidista y próximos pasos

Organizaciones civiles y líderes políticos han anticipado una batalla legal prolongada. “Cuando los líderes ignoran la Constitución, los tribunales se convierten en la siguiente línea de defensa”, subrayó Maurer.

Con múltiples demandas en preparación, el futuro del mapa podría definirse en los tribunales, en un proceso que podría tener repercusiones significativas en la representación política de Florida y en el equilibrio de poder en el Congreso de Estados Unidos.

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