Por Yuliana Montiel / La Noticia
Desde que estaba en la escuela, Sil Ganzó se imaginaba luchando contra las injusticias, hablar de realidades que otros ignoran.
En una Argentina al borde del colapso económico, hace unos 25 años decidió emigrar y eligió Charlotte como destino. Su plan era regresar, pero decidió quedarse al notar que su preparación podría generar alianzas y lograr cambiar el futuro de familias inmigrantes.
Hoy, ha impactado la vida de miles de niños en Carolina del Norte, pero además ha sido reconocida como la Mujer del Año de Charlotte 2025. Es la primera latina en recibir esta distinción en más de 70 años.
De Argentina a Charlotte
Sil nació y creció cerca de Buenos Aires, en Banfield. Cuenta que desde pequeña sentía una molestia inexplicable que se asomaba cada vez que presenciaba una injusticia: inequidades y desigualdades sociales, malos tratos y falta de oportunidades para quienes no nacían en las mismas condiciones.
“Esto me llevó a tener problemas en la escuela, a que llamaran a mi mamá todo el tiempo, pero no podía entender cómo los sistemas eran injustos, cómo había gente pobre que sufría tanto. Decidí que dedicaría mi futuro para pelear esa injusticia”, comentó a La Noticia.
Lamentablemente, a comienzos del 2000, la Argentina de entonces tenía poco que ofrecer en oportunidades laborales debido a una fuerte crisis económica. Decidió viajar para explorar otros horizontes. Así llegó a Charlotte.
El plan era aprender inglés, conocer la cultura y regresar con una carrera sólida. Pero no solo se enamoró del país, sino de su esposo, amistades y la diversidad cultural que le ofrecía una ciudad con inmigrantes de todo el mundo.
«Estudié y aproveché cada oportunidad que tuve«
“Al principio no estaba el shock cultural. Sobre todo porque yo nunca había dejado mi barrio, ni mi país. Fui la primera persona en mi familia en viajar en avión y no había muchos argentinos en Charlotte en ese momento, pero conocí a gente de Costa Rica, Honduras, México, de todos los países latinoamericanos que me ayudaron tanto. Hice un grupo de amigos que representaba a toda Latinoamérica y fue crucial para yo poder adaptarme acá”, dijo.
Agregó: “Estudié y aproveché cada oportunidad que tuve. Estudié en el CPCC y sumé créditos para la universidad. Luego me ofrecieron una beca para completar un título universitario con Strayer University. El título es en Administración de Empresas, con un minor en recursos humanos”.
Además de esto, Sil obtuvo una certificación en administración de organizaciones sin fines de lucro en la Universidad de Wake Forest y un certificado en Liderazgo para el Crecimiento de Mujeres Emprendedoras por la Universidad de Cornell.
Quería crear puentes con familias inmigrantes
Sil cuenta que la curiosidad por entender a familias que migraron en busca del sustento o para escapar de realidades adversas y/o traumáticas la llevó a inclinarse por trabajos vinculados con inmigrantes.
“Cuando llegué a Charlotte y descubrí que había familias de tantos países que llegaban como refugiados, me llamó muchísimo la atención y empecé a educarme para entender cuál es el proceso, qué es un refugiado, las diferencias entre refugiados, asilados políticos, o gente con parole”, describió.
Durante casi cuatro años trabajó para Bridge After School Center, un programa específico de alfabetización y apoyo después de la escuela para niños que provenían de familias inmigrantes y refugiadas. A través de esto, fue testigo de las dificultades que enfrenta la comunidad, especialmente en un contexto donde los sistemas educativos y sociales no siempre brindaban el apoyo necesario.
“No solamente había muy poco apoyo, sino también falta de empatía y entendimiento acerca de lo que en realidad significa dejar tu país de un día al otro y empezar en uno donde uno no entiende nada más allá del idioma o la cultura es completamente distinta”, dijo.
Fundó una organización que ha ayudado a miles de niños
Fue durante esos años del 2010 al 2014 que Sil trazó un plan para brindar una ayuda integral a niños de familias inmigrantes. El primer paso era conocer las amenazas que los rodeaban. Desde tener que hacerse adultos en casa para ayudar, hasta no recibir apoyo emocional a pesar de la frustración de dejar todo atrás. Incluso, cómo grupos evangelistas tomaban ventaja de la vulnerabilidad de las familias para convertir a los jóvenes al cristianismo sin el permiso de los padres.
“Muchas veces a los chicos se los calificaba como chicos con problemas o que no se portan bien, porque en realidad estaban enojados, frustrados, no entendían por qué estaban acá y lo expresaban de diferentes formas. Y los padres tampoco entendían cuál era el problema porque trabajaban todo el día. Era una desconexión total”, indicó.
Cuando el programa llegó a su fin, para Sil fue la oportunidad de un nuevo inicio: transformarlo en una entidad independiente que proveyera contención emocional para los niños y educación para los padres. Así en 2014 fundó ourBRIDGE for KIDS.
“Cuando ya teníamos un sistema que estaba superestablecido, nos dimos cuenta de que usar traductores como ‘Google’ ofrecía una traducción muy pobre y mal hecha y, como no teníamos los fondos para contratar intérpretes profesionales, entonces mi estrategia fue conocer y crear una relación genuina con, por lo menos, una persona de cada comunidad. Un líder que nos permitiera escuchar sus voces y tomarlas en cuenta. Queríamos poner mucho énfasis en saber qué podíamos hacer para ayudarles… Hubo una buena respuesta de las familias; las escuchábamos, al igual que a las escuelas y a los maestros”, añadió.
Así OurBRIDGE for KIDS comenzó en un pequeño centro comunitario en Plaza Midwood, donde atendían a 70 niños. Hoy en día, la organización ha apoyado a más de 1,000 niños provenientes de diversas partes del mundo.
En 2025, Sil desempeñó un papel fundamental en la creación del Charlotte Is Home Center, un centro de recursos que garantiza el acceso de las familias inmigrantes y refugiadas a servicios esenciales.
Primera latina en convertirse en la Mujer del Año
Actualmente, Sil se dedica a asesorar organizaciones que pasan por momentos de transición o crisis para ayudarles a buscar soluciones. Su enfoque es construir puentes de confianza entre diversas culturas, entendiendo que cada comunidad inmigrante tiene sus propios desafíos.
“Yo creo que todavía tenemos mucho trabajo por hacer en todos los niveles de la ciudad, así sea en el sector educativo, gobierno o comunidad. Entender que no todos son comunidad afroamericana y comunidad blanca. Aceptar que hay una comunidad inmigrante grande y los latinos no son los únicos. Que hay comunidades inmigrantes con diferentes culturas y desafíos únicos que vienen de más de 170 países”, dijo.
Añadió: “Me interesa mucho asegurar una nueva generación de líderes inmigrantes o hijos de inmigrantes, donde sientan que tienen el poder, la autoridad de participar en lugares donde todavía no estamos representados. Así que estoy trabajando con dos organizaciones y lo disfruto muchísimo”.
Gracias a su labor comunitaria, Sil fue reconocida como la Mujer del Año de Charlotte. Es la primera latina en recibir este reconocimiento en 71 años. Sin embargo, ella destaca que este logro es también un tributo a las muchas latinas que han allanado el camino para que esto fuera posible.
“Hubo un montón de gente involucrada para que yo recibiera este honor, que escribió cartas. Fue increíble, pero sé y reconozco que hay muchas mujeres que hicieron el camino para que esto pasara y este reconocimiento también es de ellas”, dijo.
En octubre será la ceremonia en la cual se le entregará el reconocimiento. Para más información sobre esta distinción, visita el siguiente enlace.




