Por Eliécer Medina/ El Comercio de Colorado
La comunidad oaxaqueña residente en Colorado ha emprendido una cruzada cultural sin precedentes con el firme propósito de trasladar la esencia de su tierra natal al corazón de Denver. Bajo el liderazgo de la organización Comunidad Oaxaqueña en Colorado, este grupo de inmigrantes busca recrear la Guelaguetza, considerada la festividad cultural más importante del estado de Oaxaca y una de las expresiones de identidad más vibrantes de todo el continente americano.
El proyecto no solo pretende ser un espectáculo folclórico, sino una transferencia genuina de la filosofía del compartir que define al pueblo zapoteco, profundamente receptivo a su herencia, permitiendo que la diáspora reconecte con sus raíces.
Para comprender la magnitud de este esfuerzo, es necesario profundizar en lo que la Guelaguetza representa en su lugar de origen. Tradicionalmente celebrada en el Cerro del Fortín, esta fiesta reúne a las delegaciones de las ocho regiones de Oaxaca en una explosión de música, danza y color.
Qué significa Guelaguetza
El término Guelaguetza, derivado del zapoteco “guendalezaa”, trasciende el concepto de un simple festival; significa ofrenda, presente o cumplimiento. Es un sistema ancestral de reciprocidad donde las comunidades se apoyan mutuamente a través del intercambio de dones y servicios. En el escenario, este espíritu se materializa cuando cada grupo dancístico, al finalizar su ejecución, lanza al público productos típicos de su región como frutas, dulces y artesanías, cumpliendo con el mandato sagrado de dar algo propio a los demás.

Nelia Carrasco, integrante fundamental del comité organizador de oaxaqueños en Colorado, describe esta celebración como un mar de emociones que marca la vida de cualquier oriundo de esa región. Para ella, la Guelaguetza es una conexión emocional profunda que nace desde la infancia. Carrasco comparte con nostalgia y orgullo cómo desde niña soñaba con estar en la celebración rodeada de trajes típicos y alegría colectiva. Carrasco puedo cumplir ese anhelo al bailar profesionalmente en el escenario principal en Oaxaca ya siendo adulta.
Éxito inicial y ruta hacia el gran encuentro
Esa vivencia personal es el motor que ahora impulsa el proyecto en Colorado, buscando que otros inmigrantes y sus hijos nacidos en Estados Unidos puedan experimentar ese mismo orgullo. La estrategia para materializar la Guelaguetza 2026 en Denver comenzó con una “kermés” que contó con el apoyo del Consulado General de México en Denver. “Recibimos cerca de 2,000 personas en nuestra jornada para recabar fondos. Nos damos cuenta que el interés por la cultura oaxaqueña trasciende las fronteras”, dijo Carrasco.
Esa “kermés” fue una muestra lo que sería la Guelaguetza en agosto 2026. Los asistentes pudieron disfrutar de manjares icónicos como tlayudas, molotes, tamales y el emblemático mole negro, mientras observaban muestras de textiles y joyería artesanal. Productores de mezcal, producto artesanal oaxaqueño, también llegaron. “Este evento nos permitió recabar fondos y también hacer una declaración de presencia y recordar que los artesanos oaxaqueños desean que el mundo luzca y valore el trabajo fabricado por sus manos”, agregó Carrasco.

El comité organizador visualiza que su Guelaguetza tendría lugar durante dos días durante la primera semana de agosto. Carrasco adelanta que van a contar con la Banda “Maqueos”, compuesta por veinte músicos oaxaqueños con sede en Los Ángeles, California, así como con el Ballet Folclórico Oaxaqueño de Austin, Texas. Este ballet que cuenta con cuarenta bailarines profesionales todos oaxaqueños. Carrasco indica que “esta red de colaboración asegura que la calidad artística y la autenticidad de la fiesta se mantengan intactas”.
El programa del evento va a incluir los bailes y los ritmos de todas las regiones de Oaxaca. El baile de La Flor de Piña, originario de la región de Tuxtepec, forma parte del programa. En esta danza, las mujeres bailan con una piña sobre el hombro como símbolo de gratitud por la cosecha y la abundancia, vistiendo huipiles tradicionales que son verdaderas obras de arte textil. “Los oaxaqueños queremos que el mundo sepa que nuestra cultura está viva, vibrante y lista para compartir su inmensa riqueza con esta comunidad”, concluyó Carrasco.



