Por Roxana de la Riva / La Prensa de Orlando
Mucho antes de que la plena se convirtiera en “el periódico cantado” de Puerto Rico, la bomba ya latía como expresión de identidad, resistencia y comunicación entre los pueblos afrodescendientes de la isla. Así lo explica la educadora y promotora cultural Barbara Liz Cepeda en entrevista, al profundizar en los orígenes, evolución y vigencia de este género ancestral.
“La bomba es el género más antiguo de música y baile en Puerto Rico. Es una música de resistencia, pero también de sanación. Es espiritual, aunque no está ligada a una religión”, señaló.
Raíces africanas y fusión cultural
La bomba llegó a Puerto Rico con la trata transatlántica de esclavos durante la colonización española. Sin embargo, su desarrollo no fue uniforme. Personas esclavizadas provenientes de distintas regiones de África trajeron consigo ritmos, lenguajes y tradiciones diversas que, al mezclarse entre sí y con la cultura taína y española, dieron forma a este género único.
“A veces se dice que los puertorriqueños son mezcla de africanos, españoles y taínos, pero se olvida que África es un continente con muchas culturas. Esa diversidad también está en la bomba”, explicó.
Estudios recientes y diálogos con maestros africanos han revelado similitudes entre ritmos de la bomba y tradiciones musicales en países como el Congo, lo que refuerza su profunda raíz africana, aunque con identidad propia en Puerto Rico.
Bomba y plena: dos géneros distintos
Pese a que frecuentemente se mencionan juntas, la bomba y la plena son expresiones diferentes. “La bomba nace primero. La plena es más joven y tiene otra función, otra instrumentación y otra dinámica”, aclaró Barbara Liz.
Un diálogo entre tambor y cuerpo
Mientras la plena narra acontecimientos cotidianos, la bomba se centra en el diálogo entre el cuerpo y el tambor.
Uno de los elementos más distintivos de la bomba es la interacción entre el bailador y el músico. A diferencia de otros géneros, aquí el protagonismo lo tiene quien baila.
“El bailador o la bailadora es quien manda. El tambor primo o subidor tiene que interpretar sus movimientos, que se llaman piquetes”, explicó.
Este intercambio se convierte en una conversación improvisada. El músico observa atentamente al bailador para anticipar y responder a sus movimientos, creando una dinámica única donde el cuerpo también “toca” el instrumento.
La improvisación es clave en la bomba. Aunque el bailador puede planificar sus movimientos, muchas veces se deja llevar por el momento.
“Ahí es donde ocurre la magia. El tambor no sabe lo que va a hacer el bailador, y el bailador puede cambiar en cualquier instante. Es un diálogo vivo”, añadió.
Legado familiar y educación cultural
Desde su experiencia en el grupo Kalinda y en la escuela de bomba y plena de la familia Cepeda, Bárbara Liz resaltó la importancia de transmitir estas tradiciones.
La familia Cepeda es reconocida como una de las principales portadoras de la bomba en Puerto Rico, con ocho generaciones dedicadas a preservar y difundir este legado.
“Para nosotros es fundamental enseñar la diferencia entre bomba y plena, pero también mantener viva la historia de nuestros ancestros”, afirmó.
La bomba en la actualidad
La presencia de la bomba en escenarios contemporáneos, incluyendo fusiones con géneros urbanos, ha ayudado a visibilizarla ante nuevas audiencias. Sin embargo, Bárbara Liz enfatiza que estas presentaciones no siempre reflejan la forma tradicional del género.
“No es una bomba ‘cruda’, porque faltan elementos, pero sí ayuda a que más personas conozcan lo que somos como pueblo”, explicó al referirse a colaboraciones recientes en la música popular.
Un llamado a preservar la cultura
“Queremos que la gente entienda lo que pasa en un batey, que reconozca a nuestros ancestros y que continúe estas tradiciones. La cultura se enseña y se vive”, expresó.
Con presentaciones y talleres en Puerto Rico, Texas y Massachusetts, así como programas educativos y campamentos de verano, Bárbara Liz y su equipo continúan llevando la bomba a nuevas generaciones.
Porque, como ella misma resume, no se trata solo de música: “Es parte de quiénes somos”.
Para saber más de la bomba visite: puertoricoesbomba.com
Renacer global de la plena
Mientras la bomba se sostiene en ese diálogo corporal y rítmico, la plena toma otro rumbo, enfocado en la narrativa social, como explica el músico Efraín “Jataca” Rivera.

Sonero y plenero “Jataca” defiende la esencia de la música tradicional puertorriqueña desde Florida.
Con más de cuatro décadas de trayectoria musical, el artista puertorriqueño, conocido en los escenarios como Jataca, continúa llevando la esencia de la plena y la música tradicional de su isla a nuevos públicos, incluso lejos de Puerto Rico.
Rivera explica que la plena, uno de los géneros más representativos del folclor puertorriqueño, tiene sus raíces a inicios del siglo XX, particularmente en el barrio San Antón de Ponce. “La plena es vivencia. Son historias del pueblo, de lo que pasaba en los barrios. Cada compositor contaba su realidad a través de la música”, señaló.
Considerada el “periódico cantado”, la plena documenta acontecimientos sociales, anécdotas cotidianas y emociones colectivas. Figuras como Efraín Mon Rivera Castillo —conocido como “El Rey del Trabalenguas”— y el legendario sonero Ismael Rivera marcaron profundamente el desarrollo del género.
De Ponce para el mundo
Aunque nació en Ponce, la plena se expandió a otras regiones de Puerto Rico, incluyendo Loíza, donde se entrelaza con la bomba, otro género fundamental de la cultura afrocaribeña. De esa convergencia surgieron grandes familias musicales como los Cepeda y los Ayala, así como agrupaciones icónicas que consolidaron su difusión, dice Rivera.
“La bomba y la plena son como primas. Comparten raíces, instrumentos y espacios culturales, pero cada una tiene su identidad”, explicó Rivera.
Tradicionalmente, la plena se interpreta con instrumentos como el pandero (seguidor, requinto y tumbador), el güiro, la conga, el cuatro y el bajo. Su ritmo contagioso invita al baile, caracterizado por pasos laterales sencillos que conectan inmediatamente con el público.
Improvisación y evolución
Aunque la plena tiene una estructura definida, Rivera asegura que la improvisación también juega un papel importante, especialmente en presentaciones en vivo.
“Hay momentos en que la musa llega en tarima. Tú ves al público, sientes la energía, y empiezas a improvisar. Eso es parte de la magia”, dijo. “Lo hacía Ismael Rivera, lo hacía Mon Rivera… y yo también lo hago”.
El artista comenzó su carrera en 1983 con su grupo “Jataca”, donde combinaba plena, trova y otros ritmos caribeños. A lo largo de los años, ha mantenido un estilo tradicional, aunque reconoce que el género ha evolucionado y se ha fusionado con nuevas corrientes musicales.
En los últimos años, la plena ha experimentado un resurgimiento, impulsado por nuevas generaciones y artistas contemporáneos que la han llevado a escenarios internacionales.
“La plena ha llegado a países como Japón, Colombia y Venezuela. Y ahora, con artistas modernos que la incorporan en sus producciones, vuelve a tomar fuerza”, afirmó.
Rivera también destacó el impacto de fusiones recientes con géneros como el reguetón, donde se han integrado instrumentos tradicionales como el cuatro puertorriqueño, acercando el folclor a audiencias más jóvenes.
Mantener la tradición en la diáspora
Radicado en Florida, Rivera reconoce que uno de los mayores retos ha sido adaptarse a una realidad distinta, donde muchos músicos migran y cambian de profesión.
“Aquí hay talento, pero no siempre es fácil reunir una agrupación como la que tenía en Puerto Rico. Allá tenía hasta 10 músicos; aquí hemos tenido que ajustar el formato”, explicó.
Aun así, continúa activo en festivales y eventos culturales, combinando plena, trova y guaracha en sus presentaciones. Para él, más allá del espectáculo, la música es un vehículo para preservar la identidad cultural.
“La trova lleva mensaje, le canta a la mujer, a la tierra, a la vida. Y la plena es lo que nos identifica como pueblo”, sostuvo.
Pese a los cambios en la industria, Rivera se muestra optimista sobre el futuro de la música tradicional puertorriqueña.
“Hay nuevas generaciones de trovadores y músicos con un talento increíble. Nuestra música no va a morir; al contrario, se va a seguir escuchando más”, afirmó.
Desde Florida, junto a otros artistas boricuas, continúa promoviendo el folclor en escenarios internacionales. “Seguiremos llevando este mensaje a diferentes culturas, porque esta música es parte de quienes somos”.
Rivera invita al público a seguir su trabajo en YouTube bajo el nombre de Efraín Jataca:



