Por Fernando Martínez / El Diario NY

En este momento por lo menos 6,000 personas internas en la cárcel de Rikers Island, en Queens, tienen pleno derecho a participar con su voto en procesos electorales, pero como reforzó este martes una amplia coalición de defensores de derechos humanos, son muy pocos lo que finalmente el sistema le permite el derecho constitucional al sufragio.

En este caso, como replican varios activistas, no se trata de elegibilidad para sufragar, sino de grandes problemas logísticos para el acceso.

“Vimos cómo en las municipales de noviembre apenas pudo ejercer el voto no más de 150 personas. Eso es profundamente discriminatorio e ilegal porque las leyes de Nueva York no cierran las puertas de la participación electoral a quienes esperan por un juicio. Hoy valoramos que el Concejo Municipal tome medidas para revertir esta injusticia”, reclamó César Ruiz, portavoz de la organización Latino Justice PRLDEF, que forma parte de la coalición ‘Vote in NYC Jails’.

La Cámara Municipal inició ya una serie de sesiones para determinar de qué forma puede revertir esta tendencia ante las citas comiciales que se avecinan con las elecciones de medio término para renovar el Congreso y los comicios estatales de noviembre.

El objetivo de una comisión de legisladores locales es crear un programa adecuado para que la población carcelaria tenga acceso a la participación electoral, como por ejemplo con la instalación de mesas electorales en cada una de las cárceles de la Gran Manzana. 

Muchas trabas

De acuerdo con las denuncias, la Junta Electoral de la Ciudad de Nueva York (BOE) tiene la responsabilidad legal de garantizar el acceso a las urnas para todos los neoyorquinos. Sin embargo, en cada jornada electoral, falla a los votantes detenidos al negarse a prestar asistencia en los procesos de registro o de votación. 

Los manifestantes reportan que esta junta rechaza sistemáticamente los formularios de registro, las solicitudes de voto en ausencia y las papeletas completadas enviadas por neoyorquinos encarcelados que cumplen con los requisitos para votar. 

Asimismo, reportan que el Departamento de Correcciones (DOC) no es una agencia designada para la gestión electoral y, por tanto, no puede administrar de manera independiente un programa integral de votación dentro de las cárceles.

“Están silenciando a nuestras comunidades. Esta población está restringida al uso de boletas en ausencia, como único medio para emitir su voto. No existe un centro de votación electoral. Ni un programa consistente de educación electoral. Esto crea un patrón inquietante en donde miles de personas son elegibles, pero pierden su derecho fundamental a votar dentro de este sistema fallido, simplemente porque la Junta Electoral se ha negado a establecer un centro de votación en Rikers Island”, demandó Anthony Posada, abogado de la Sociedad de Ayuda Legal (Legal Aid).

¿Quién puede votar, quién no?

En Nueva York, el derecho al voto de los reclusos depende de su estatus legal.

Pueden votar quienes esperan juicio en cárceles locales, cumplen condenas por delitos menores, están en libertad condicional o ya completaron su sentencia por delitos graves.

Por el contrario, pierden este derecho quienes cumplen condenas por delitos graves en prisiones estatales o federales.

Esto significa que gran parte de la población carcelaria de la ciudad es elegible, aunque enfrenta barreras prácticas significativas.

 Desde 2020, la coalición «Vote in NYC Jails» ha trabajado dentro de Rikers Island para ayudar a las personas detenidas en espera de juicio a registrarse para votar y a solicitar boletas de voto en ausencia antes del día de las elecciones. 

Este esfuerzo ha propiciado un aumento en la participación electoral y en la concienciación entre los neoyorquinos encarcelados. 

A pesar de estos esfuerzos, en 2024, solo 546 personas de entre más de 6,000 votantes elegibles en Rikers lograron ejercer su derecho al voto para las elecciones presidenciales.

Cada año, miles de neoyorquinos elegibles pierden su derecho a votar debido a que el proceso de voto en ausencia simplemente no funciona en el entorno carcelario, exponen los activistas.

Una barrera práctica

De acuerdo con varios registros, el BOE no ha adoptado una postura de oposición al derecho al voto de las personas elegibles en cárceles.

Aunque en la práctica el organismo ha mantenido un sistema basado exclusivamente en el voto por correo, sin establecer centros de votación dentro de instalaciones carcelarias.

En este contexto, aunque esa junta electoral no restringe formalmente el sufragio, su modelo operativo actual ha sido señalado por voceros de la coalición ‘Vote in NYC Jails’, «como una barrera práctica que limita la participación electoral de una población que, en su mayoría, sigue siendo legalmente elegible para votar».

El dato:

  • 7,000 personas están internas actualmente en las cárceles de NYC, cerca del 75% tiene derecho pleno a la participación electoral. Históricamente menos del 10% puede hacerlo.

Fundado en 1913, El Diario NY es el diario en español de mayor historia en los Estados Unidos.