Por Roxana de la Riva / La Prensa de Orlando
JERUSALÉN — Para la periodista Sivan Goblin, la vida en Israel combina dos realidades que conviven a diario: la rutina familiar y la constante posibilidad de tener que correr a un refugio cuando suenan las sirenas.
Goblin, nacida en Israel, pero criada en Chile y de padre argentino, vive en el país desde hace 17 años. Llegó inicialmente para realizar un máster en ciencia política en la Hebrew University of Jerusalem, donde conoció a su esposo. Desde entonces ha desarrollado una trayectoria vinculada al periodismo, la educación sobre el Holocausto y la lucha contra el antisemitismo.
“He trabajado con sobrevivientes y también hago reportes para Latinoamérica sobre lo que ocurre en Israel”, explicó.
Actualmente también colabora con la Anti-Defamation League, organización dedicada a combatir el antisemitismo y la discriminación.
Una vida marcada por la guerra
Desde el ataque del 7 de octubre de 2023 donde cientos de personas murieron en un ataque simultáneo a varios kibutz (casas) cerca de la frontera con Gaza y a una fiesta electrónica y en Israel, Goblin afirma que el país vive bajo una tensión constante que ha marcado la vida cotidiana.
Ahora, con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, los residentes latinos —y la población en general— viven en un ambiente de gran tensión. Las sirenas suenan constantemente, obligando a muchos a buscar refugio con frecuencia. Además, nadie puede salir del país porque el espacio aéreo permanece cerrado.
“Venimos muy cargados. Han sido años de mucha presión, con momentos más difíciles que otros”, señaló. “Hoy la realidad es que a veces estamos subiendo y bajando al refugio cuando suena la sirena”.
Aun así, explica que con el tiempo muchos residentes desarrollan una resiliencia particular. “Uno aprende a vivir con esto. No es que deje de ser preocupante, pero se vuelve parte de la realidad”.
Ser mujer latina en Israel
Para Goblin, la experiencia de las mujeres latinoamericanas en Israel tiene un rasgo particular: la combinación de dos culturas intensas.
“Ser una mujer latina en Israel tiene muchas ventajas. Los latinos venimos con mucha energía, con ganas de emprender y salir adelante, y eso combina con el carácter israelí, que también es muy intenso”, dijo.

Según su experiencia, la adaptación no siempre es sencilla. La distancia de la familia y la necesidad de construir redes de apoyo entre inmigrantes se convierten en desafíos cotidianos.
“No tenemos a la abuela o a la tía que pueda venir a ayudar con los niños. Entonces las latinas que vivimos acá terminamos formando nuestras propias redes. Nos ayudamos entre amigas, como una tribu”, explicó.
Esa experiencia, dice, fortalece el carácter. “La mujer latina ya es fuerte, pero en Israel se convierte en una leona”.
Comunidad chilena en tiempos de crisis
Goblin también es vicepresidenta y vocera de la organización Comunidad Chilena en Israel, creada en 2016 tras un atentado en Jerusalén que dejó herida a una ciudadana chilena.
La iniciativa surgió para brindar apoyo a los más de 10,000 chilenos que viven en el país y coordinar esfuerzos con la embajada.
“Nos dimos cuenta de que hacía falta una institución que pudiera apoyar a los chilenos aquí, especialmente en momentos difíciles”, explicó.
Desde entonces, la organización trabaja en asistencia comunitaria, coordinación con autoridades diplomáticas y defensa de la comunidad frente a incidentes o campañas de desinformación.
Antisemitismo y desinformación
Uno de los temas que más preocupa a Goblin es el aumento del antisemitismo y la desinformación en redes sociales.
“Mucha gente no sabe realmente qué significa el sionismo. Lo han convertido en algo negativo cuando en realidad es el derecho de autodeterminación del pueblo de Israel”, afirmó.
Según la periodista, los prejuicios históricos y la falta de información han alimentado narrativas equivocadas en la opinión pública internacional.
“Hay mucha gente que se informa solo por redes sociales y no le interesa estudiar la historia completa”, dijo.
Entre dos mundos
A pesar de los conflictos y la incertidumbre, Goblin asegura que no contempla abandonar el país. “Esta es mi casa”, afirmó. “Quiero mucho a Chile, pero mi vida está aquí”.
Incluso cuando estallaron los ataques de 2023 y algunos países organizaron vuelos humanitarios para evacuar a ciudadanos, decidió quedarse.
“Pensé en mandar a mis hijos con la familia, pero al final decidí que tenían que aprender resiliencia, como los otros niños que viven aquí”.
Para ella, esa resiliencia define no solo a los israelíes, sino también a muchos latinoamericanos que han hecho del país su hogar.
“Al final seguimos adelante. Con miedo a veces, pero con la convicción de que estamos donde elegimos estar”, concluyó.
Para Ilan Ghitelman, colombiano residente en Israel desde hace dos décadas describe una sensación que —según afirma— se ha vuelto parte estructural de la vida en el país: la incertidumbre.
Licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Ghitelman ofrece una mirada que combina experiencia personal y lectura geopolítica del conflicto.
De la tensión prolongada a la acción militar
Las primeras horas tras los ataques no fueron, en su opinión, un hecho aislado, sino el desenlace de semanas de especulación diplomática y amenazas cruzadas.
“Llevábamos casi dos meses con la duda de si habría guerra o un acuerdo sobre el programa nuclear iraní”, explica.
La incertidumbre no solo era política, sino que la población esperaba posibles cierres del espacio aéreo, cancelación de vuelos, dudas sobre regresar al país si se salía. “Cuando tienes familia aquí, cualquier decisión se vuelve estratégica”.
Según estas voces, el desenlace del conflicto podría redefinir el equilibrio regional. “Si esto cambia la dinámica actual, podría abrir la puerta a un nuevo Medio Oriente, uno donde se pueda convivir en paz con más vecinos”.



