Por Domingo Banda / La Prensa de Houston
El Rodeo de Houston es una temporada muy importante para la ciudad de Houston; no solo es considerado como la fiesta vaquera más grande del mundo, sino que también guarda consigo la herencia y tradición del viejo Oeste.
Desde 1932, este evento se ha consolidado como un centro donde la cultura ganadera se convierte en un tema protagonista. Sin embargo, se ha expandido a otras industrias como la de la música, la comida y demás.
Son 20 días cada año donde se respira y se vive la herencia que dejaron los antepasados que fueron formando lo que hoy es Texas.
Una de las tradiciones que llaman la atención de muchos es la de las caravanas de vaqueros, que viajan desde diversos puntos de Texas y hasta de Luisiana, recorriendo hasta 1,000 millas combinadas, para llegar al desfile anual del Rodeo de Houston y con ello demostrar que los orígenes siguen presentes. Este año llegaron 12 caravanas con un total de más de 2000 jinetes o vaqueros.
Ver las carretas jaladas por caballos, lideradas por hombres y mujeres, todos con las ganas de mantener viva esta tradición y pasarla a las nuevas generaciones. Ese es el caso de Gary Von, un hombre mayor que cada año inicia su viaje de ocho días en la caravana Saltgrass.
“Mi familia fundó esta caravana, toda mi vida he conocido esta tradición, mi tía, con quien yo hacía esta ruta, es de las fundadoras en 1952. Es parte de mi familia y significa mucho para mí”.
Mostrar cómo era la vida y las travesías a las que se enfrentaban los vaqueros fue el propósito por el que se comenzó esta costumbre.
“Nos preparamos todo el año para esta travesía, desde arreglar la carreta, entrenar los caballos, entrenar al equipo de personas para manejar las carretas; son muchas cosas que hacemos todo el año”, compartió Gary mientras cepillaba su caballo en el campamento en el cual se preparaban una tarde antes del desfile.

Llegar entre las calles urbanas para traer a los residentes de la ciudad una probadita del campo y mostrar el orgullo por su herencia es importante; la culminación es recorrer el centro de Houston mientras miles de personas aplauden su paso.
“Es difícil de explicar lo que se siente venir y completar el viaje. Cuando termina el desfile y estamos de regreso al campamento, nos sentimos como que es el final de la temporada de fútbol y que ganamos el campeonato. Es muy gratificante porque es un reto con mucho trabajo”.
La misión del Houston Livestock Show and Rodeo es promover la agricultura organizando una experiencia anual para toda la familia que educa y entretiene al público, apoya a la juventud de Texas, exhibe la herencia occidental y brinda apoyo educativo durante todo el año dentro de la comunidad.
Precisamente con estos valores también se mueve Gary, que busca inculcar en los más jóvenes de su familia y comunidad sus costumbres y tradiciones, para compartirlas con miles, para que no se borre.
“Involucrar a mis hijos y qué ellos involucren a sus hijos es importante; queremos que esto siga adelante mucho tiempo. Pero si no involucramos a los más jóvenes, eso desaparecerá. Por eso es importante para mí que todos participemos y en las caravanas verás que hay niños y jóvenes que vienen con sus familias”.

Por otra parte, el Rodeo de Houston, que cada año es visitado por dos millones de personas, también destaca los orígenes de muchos que han crecido en esta tierra y, sin olvidar que alguna vez este estado perteneció a México, se hace esa conexión con la charrería.
Cada año, durante el desfile y en los días que dura esta fiesta vaquera, hay espacios para los charros que cargan con ellos el legado de la charrería, muchas veces comparado con la vida de trabajo y dedicación en el campo.
Este año, además de los charros que participan en las actividades alrededor del rodeo y que podemos ver en el desfile, el escenario principal presenta a un charro que ha defendido este deporte mexicano y que lo ha llevado por el mundo.

Será Pepe Aguilar quien cante en el día Go Tejano, dedicado a la comunidad latina y frente a miles de personas; asegura que mostrará lo que sus padres le enseñaron.
“Son muy parecidos los valores, las actividades en el rodeo y la charrería; es familia, trabajo y campo. Es tradicional y natural que haya coincidencias que vengan al caso para que estemos allí”, dijo Aguilar en entrevista.
Cabe mencionar que Pepe es nacido en Texas, pero su vida ha sido la música y la charrería; por eso está orgulloso de ser la conexión entre las culturas que se combinan y que hacen del Rodeo de Houston un evento enriquecedor.
“Yo no me siento nada ajeno, nací en San Antonio y criado en Zacatecas y con todo el respeto que le tengo a lo que representa la idea de ser tejano porque Texas y México tienen historia desde antes que este fuera estado de Estados Unidos”.
El Rodeo de Houston se lleva a cabo hasta el 22 de marzo y deja un impacto económico de unos $326,4 millones y casi $600 millones en actividad económica total para el área metropolitana de Houston.



