Por Roxana de la Riva / La Prensa de Orlando
Las temperaturas históricamente bajas registradas en los últimos días en el centro de Florida han provocado severas afectaciones al sector agrícola, con pérdidas significativas en cultivos clave como la fresa, el chile y la naranja. Líderes campesinos advierten que la región no está preparada para enfrentar un episodio de frío extremo tan prolongado y severo.
“Es horrible. No estamos preparados para este frío”, afirmó Isaret Jeffers, líder campesina, tras recorrer varias zonas agrícolas afectadas. “Los campos están muy mojados porque se han estado regando para evitar que las plantas se congelen, pero aun así el daño ya está hecho”.
Tras dos noches consecutivas de temperaturas que descendieron hasta los 24 grados Fahrenheit, los campos comenzaron a mostrar las secuelas de una helada que no solo dañó las cosechas, sino que también puso en pausa el sustento de cientos de familias que dependen del trabajo diario en el campo.
Jornadas y salarios en pausa
En zonas agrícolas como Clermont, Plant City y otras áreas clave de Florida Central, el frío extremo alteró por completo el ritmo habitual de trabajo. Para muchos jornaleros, la helada se tradujo en menos horas laborales, menos ingresos y una incertidumbre creciente.
“Cuando hace tanto frío, la fresa ya no madura. Es como si el tiempo se detuviera”, relató Hortencia Ramírez, trabajadora agrícola con años de experiencia en la recolección. “Ayer y antier no trabajamos nada. Hoy, tal vez unas tres o cuatro horas. Mañana, quién sabe”.
“Hay días en que uno puede sacar 70 u 80 dólares, pero ahora no estamos sacando ni para nosotros mismos”, explicó Ramírez. “La familia te espera con la comida, la renta no perdona y los gastos siguen llegando”.
“Florida ha atravesado un periodo de temperaturas extremas que han congelado no solo las cosechas, sino también los ingresos de nuestros trabajadores del campo. Aún no conocemos la magnitud total del daño ni todas las necesidades de la comunidad, pero se trata de un problema generalizado”, advirtió la Asociación Campesina de Florida en un comunicado.
Condiciones extremas en el campo
Para proteger las plantas del congelamiento, muchos agricultores activaron sistemas de riego durante la madrugada, una técnica que ayuda a aislar los cultivos, pero que deja los surcos empapados y cubiertos de hielo. Los trabajadores avanzan entre lodo, agua helada y temperaturas que calan hasta los huesos.
“Se te congelan los pies, los dedos… uno queda así por días”, contó Ramírez. “Y aun así seguimos, porque si no trabajamos, no comemos”.
De acuerdo con líderes campesinos, las heladas han provocado una reducción de hasta el 60% en la producción de fresa, lo que afecta tanto a los productores como a los trabajadores que cobran por caja recolectada.
Como ejemplo del impacto inmediato del frío extremo, los propietarios de Southern Hill Farms, una de las granjas de Clermont que permite a los visitantes cosechar sus propias fresas, se vieron obligados a cerrar sus operaciones el domingo debido a las temperaturas a punto de congelación en la región.
La caída abrupta del termómetro no solo interrumpió la cosecha, sino que obligó a los agricultores a concentrar todos sus esfuerzos en salvar los cultivos, aun a costa de detener la actividad comercial.
Los granjeros se aprestaron a la protección de los cultivos con mantas térmicas y riego controlado; los jornaleros esperan que, si las temperaturas se estabilizan, la producción pueda comenzar a normalizarse en las próximas dos semanas.
“No sabemos hasta cuándo vamos a poder trabajar otra vez”, dijo Ramírez.
Cosechas en riesgo total
Según Jeffers, las heladas han provocado la pérdida de numerosos plantíos, especialmente en zonas como Plant City y Dover, donde grandes productores ya comienzan a describir el impacto como una catástrofe.
“La fresa necesita temperaturas cercanas a los 60 grados para mantener su sabor, su color y su calidad”, explicó. “Cuando baja de ahí, empieza a perder todo eso. Imagínate ahora con temperaturas de 20 o 30 grados: la planta simplemente se congela, ya no crece y se destruye por completo”.
Ante estas condiciones, muchas plantas deberán ser retiradas, lo que representa pérdidas totales para los agricultores y una amenaza directa para el empleo de miles de trabajadores del campo.
El impacto del frío no se limita a este cultivo. Jeffers señaló que el chile también ha sufrido pérdidas severas. “La semana pasada estuve en una plantación muy grande y ese chile se perdió todo. Era una cosecha hermosa, pero ya tuvieron que aplicar químicos para levantar la planta porque no había forma de salvarla”, dijo.
En cuanto a la naranja, explicó que la mayor producción se concentra en el sur del estado, en zonas como Lake Placid e Immokalee. “Ahí están los grandes plantíos de naranja. Incluso hay comunidades muy necesitadas; hemos manejado hasta cuatro horas para llevar ayuda”, añadió.
Impacto social y alza de precios
Más allá de las pérdidas agrícolas, Jeffers advirtió que los más afectados serán los trabajadores del campo, quienes podrían quedarse sin empleo durante semanas o incluso meses.
“Si no hay cosecha, no hay trabajo. No sabemos qué va a pasar con muchas familias”, lamentó.
También anticipó un impacto directo para los consumidores. “Si se pierde la cosecha, todos vamos a sufrir. Va a haber menos producto y los precios van a subir”.
Ante este panorama, la líder campesina hizo un llamado urgente a las autoridades, a la comunidad y a los consumidores para apoyar al sector agrícola y a quienes dependen de esta industria.



