Por Roxana de la Riva / La Prensa de Orlando
Atrás quedaron los días en que la región de Orlando daba la bienvenida a más de 1.000 nuevos residentes por semana, un ritmo de crecimiento que se mantuvo durante cinco años después de la pandemia. Hoy, ese flujo comienza a frenarse.
Recientes estudios revelan por qué, mientras millones de personas se han mudado a Florida en los últimos años, un número creciente de residentes también está decidiendo irse.
El alto costo de vida y el aumento sostenido de los alquileres en Florida se han convertido en una de las principales causas de inestabilidad financiera en el estado, afectando tanto a residentes de larga data como a recién llegados. Como consecuencia, el número de personas —incluidas familias— que enfrentan inseguridad habitacional o la pérdida de su vivienda continúa en aumento.
La presión económica es una constante. Leslibeth Rodríguez, residente de Orlando, describe la dificultad diaria para mantenerse al día con su renta. “Trabajo en el mismo lugar desde hace 10 meses, pero durante el verano solo me dan entre cinco y seis horas al día. Mi sueldo es muy bajo y mi renta es de $1.521. He tenido que pedir ayuda a mi familia porque no hay ningún programa que me apoye. Ya pagué 2.700 dólares, pero todavía me faltan 609 dólares. Tengo que esperar dos cheques de mi trabajo para completar el pago”, relató Rodríguez.
Rodríguez trabaja como recepcionista en una escuela, un empleo que depende del calendario escolar. Durante gran parte del año gana alrededor de $15 por hora y, tras varios meses, logró un aumento a $17 la hora. Sin embargo, sus ingresos siguen siendo insuficientes para enfrentar los gastos mensuales.
Salarios que no alcanzan para sectores medios
Para quienes llegan desde fuera, establecerse en Florida es cada vez más difícil. Los salarios suelen mantenerse entre $18 y $19 por hora, independientemente de la experiencia o preparación, mientras que el salario mínimo estatal aumentará a $15 por hora en 2026, un cambio que algunos expertos temen podría provocar nuevos incrementos en los precios.
Organizaciones comunitarias y expertos en vivienda advierten que los avisos de desalojo aumentan no por falta de empleo, sino por la creciente brecha entre salarios y el costo real de vivir en la región.
“Muchas personas se están mudando a Puerto Rico o regresando a sus países de origen. Quienes aún no han concluido sus procesos legales viven con el temor de perder su empleo o enfrentar problemas legales, lo que dificulta mantener ingresos estables y cubrir rentas elevadas”, afirmó Sylvette Santos, realtor y presidenta de Silvette Vacations Homes. “Puerto Rico se ha convertido en uno de los destinos más frecuentes, por el menor costo de vida”.
Rentas mínimas mensuales de más de $1.400 se han vuelto una cifra común en Orlando, pero resulta insostenible para trabajadores de sectores como educación, servicios y hospitalidad, especialmente cuando las horas laborales se reducen durante el verano o en periodos de baja demanda.
Datos federales muestran que el estado registró un 47.8% de migración de salida frente a un 52.2% de migración de entrada, lo que indica que, aunque Florida sigue atrayendo nuevos residentes, el ritmo de llegada comienza a desacelerarse.
Oregón, el estado de mayor llegada de residentes
El Estudio Anual de Mudanzas de United Van Lines de 2025 señala un cambio hacia ciudades y pueblos más pequeños, así como variaciones regionales, y asegura que la asequibilidad de la zona es hoy el criterio prioritario de la gente para mudarse. Oregón encabeza por primera vez la lista de estados con mayor llegada de residentes, mientras que Nueva Jersey lidera las salidas por octavo año consecutivo.
Estados como Nevada, Idaho y Minnesota se sumaron al grupo de mayor recepción, mientras que otros, incluido Illinois, mostraron por primera vez en más de una década un equilibrio entre llegadas y salidas. De forma notable, destinos tradicionalmente atractivos del sur, como Texas y Florida, ahora registran patrones migratorios balanceados, una señal de que el aumento en los costos de vivienda comienza a limitar incluso a los mercados históricamente más populares.
Florida, uno de los estados más caros
Florida ha registrado un aumento sostenido del costo de vida, donde familias e individuos requieren mayores ingresos para sostener un nivel de vida estable a largo plazo. Además de cubrir vivienda, alimentos, transporte y gastos médicos, los presupuestos deben contemplar ahorro para el retiro, educación, emergencias y otros gastos, lo cual se hace cada vez más más difícil para gran parte de la población, considerando que 46% vive salario a salario.
Una referencia común es la regla presupuestaria 50/30/20, que propone destinar el 50% del ingreso a necesidades esenciales, el 30% a gastos discrecionales y el 20% a ahorro o pago de deudas, un equilibrio que resulta cada vez más difícil de alcanzar para muchos residentes.
Ciudades como Orlando, Miami y Tampa han registrado aumentos significativos en las rentas, afectando de manera particular a familias de ingresos bajos y medios.
Mientras algunos residentes, como Rodríguez, luchan por permanecer en sus hogares, otros optan por marcharse, evaluando el costo de vida y las oportunidades fuera de Florida. La situación plantea interrogantes sobre el futuro económico del estado y la necesidad de políticas públicas que atiendan la vivienda asequible, la estabilidad laboral y la situación migratoria, para evitar que más familias se vean obligadas a irse en busca de sobrevivencia económica.



