Por Domingo Banda / La Prensa de Houston
De sus 74 años de vida, Richard Reyes ha dedicado 45 a llevar alegría a los niños menos privilegiados de Houston cada Navidad. Mejor conocido en la comunidad como Pancho Claus, Reyes se ha convertido en una leyenda viviente.
Ataviado con su traje de pachuco rojo y su sombrero fedora, sin faltar sus lentes oscuros, ha recorrido las calles de los vecindarios de la ciudad espacial repartiendo juguetes y recibiendo sonrisas.
Su meta es recolectar 20 mil juguetes cada año para, cuando se acercan las fiestas navideñas, lograr que los niños tengan un regalo para abrir y un motivo para sonreír.
“Algo que debo decir es que yo no hago esto solo. No hay manera de que se regale esa cantidad de juguetes si lo hago yo solo. Hay cientos de personas que me ayudan cada año”, dijo Reyes a LatidoBeat.

Acompañado de sus duendes, otros pachucos hacen un desfile de autos «lowrider» liderado por Pancho Claus, el día de Navidad se acercan a los barrios menos privilegiados y hacen magia despertando la ilusión de los más chiquitos.
Un personaje que nació de su profesión como actor
Su historia comenzó a principios de los años ochenta, cuando, utilizando su profesión de actor, montó una obra donde Pancho Claus era su personaje. Desde allí se dio cuenta de la alegría que podía brindar a los más necesitados en esta época especial del año.
“Empezamos haciendo obras de teatro, hacíamos varias al año y empezamos con jóvenes también. Después de un tiempo me dieron una beca y comencé un centro cultural que se llama Talento Bilingüe de Houston. Allí comenzamos a tener diferentes expresiones del arte como arte visual, ballet folklórico, mariachi y empezamos ayudando a otras organizaciones”, explicó.
Poco a poco dio a conocer su proyecto navideño y se unieron voluntarios, autoridades locales y así se creó lo que ahora conocemos como Pancho Claus. En el 2021, también fue honrado con su ingreso al Salón Internacional de la Fama de Papá Noel, un proyecto en curso que celebra, estudia y preserva la documentación histórica de los hombres y mujeres que han contribuido enormemente a la leyenda de Santa Claus.
Para él también es importante que la comunidad conozca el esfuerzo anual que requiere el proyecto cultural que inició, con lo cual donaciones y aportes son muy bienvenidos. Aseguró que, además de reunir los miles de juguetes, su organización tiene el reto de sostenerse durante el año entero, pagar utilidades, renta de su espacio para oficina y donde ir reuniendo los juguetes.
“La gente no piensa que tenemos otros pagos, como seguros y utilidades, para poder hacer esto. Estamos buscando donaciones, a mí no me pagan, pero yo le tengo que pagar a los músicos para que toquen en los espectáculos que hacemos y otros gastos”, comentó.
Cada año, un compromiso ineludible
Para él, cada año cuando se acerca diciembre, comienza a intensificarse el trabajo y, aun cuando la salud de Reyes no ha sido la mejor recientemente al sufrir dos infartos, ser operado a corazón abierto y “no tener la misma energía que antes”, las cosas se hacen.
Este 2025, ya comenzó a trabajar con un leal grupo de voluntarios que dedican horas de su tiempo para lograr la meta.
“Empiezo desde septiembre a buscar el apoyo de la comunidad, la publicidad y la gente que nos ayudará. He tenido como cinco eventos en estas pasadas semanas. Pero de aquí en adelante estoy ocupado casi todos los días”, aseguró, a propósito del comienzo de la época festiva.

Ya un grupo de voluntarios comenzó forrando las cajas con papel de envolver regalos para darles ese toque navideño y allí se depositaron los juguetes que la gente donará. Este año, Reyes compartió que serán unas 200 cajas las que se distribuirán por diversas áreas de Houston.
“Ponemos las cajas en restaurantes, bares, empresas para recolectar los juguetes. Se necesitan muchos voluntarios para distribuirlas, la gente que tiene lugares donde ponerlas y que nos permite, los policías que nos escoltan para llevar las cajas en un desfile de autos lowriders”, aseguró.
El trabajo anual de Reyes, quien es oriundo de Houston, es todo un desafío, y más con lo que comparte sobre los quebrantos de salud que ha tenido. En ocasiones ha dependido de otros voluntarios para suplirlo en la repartición de juguetes.
“Pancho Claus tiene ayudantes, otros que vienen a ayudarle. El año pasado me ayudaron cuatro Pancho Clauses. No lo puedo hacer solo ya. Porque además hay una obra, hay un espectáculo y hacemos varias presentaciones. No solo aquí [en Houston], sino también vamos al Valle de Texas”, comentó sobre su apretada agenda.
Un legado de amor y solidaridad
Aunque ya arrancó en este año para recolectar los juguetes, Richard ya piensa en el futuro y en el legado que busca dejar a la comunidad.
“Le he compartido a la mesa directiva de la organización que necesitamos prepararnos para cuando yo ya no esté aquí. Cuando yo muera, ¿quién va a hacer esto? Para eso necesitamos tener recursos; sé que tendremos otras personas que serán Pancho Claus, pero se necesitan recursos para hacer esto”, afirmó.
“Quiero que esto siga viviendo y para eso debemos prepararnos. Es muy importante continuar con la historia de Pancho Claus”. Y es que, aparte de los juguetes en Navidad, durante el año Reyes, en su personaje de Pancho Claus, reparte canastas de Pascua, útiles escolares y cobijas para los más necesitados en temporada de frío.
“Hay mucho que hacer”, expresó. “Nuestro principal patrocinador es nuestra comunidad; ellos, con poco o mucho que comparten, nos dan para cumplir las metas. A veces otras organizaciones tienen patrocinadores importantes. Nosotros solo la comunidad”.
Asegura que este año, debido a la situación migratoria y al pasado cierre de gobierno, la necesidad en la comunidad es más notable y espera llenar esas necesidades cuando de regalos se trata.
“Desde ya estoy recibiendo llamadas cuando antes comenzaba a recibirlas después. Pero este año hay mucha necesidad”, se lamentó.
Así que esta Navidad, tendremos a ese pachuco una vez más en las calles, regalando sonrisas y acercando a los niños a la felicidad con juguetes, quienes lo esperan con ansias especialmente el 24 y 25 de diciembre.



