Por Domingo Banda / La Prensa de Houston

Lo que parecía un día normal para María García y su hijo Emmanuel González García, de 15 años y con un cuadro de autismo, en el área de Spring Branch, a unas 14 millas al oeste del centro de Houston, terminó siendo un calvario migratorio.

Era el 4 de octubre, mientras García vendía fruta, su hijo desapareció de su vista. Como no lo pudo encontrar, dio parte a la policía de Houston. Mientras, ella continuaba su búsqueda de Emmanuel, quien debido a su condición piensa como un niño de cuatro o cinco años.   

Presa de la angustia, la madre siguió la búsqueda durante días, para terminar enterándose de que el Departamento de Policía de Houston (HPD) había entregado el menor a la  Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), poniéndolo bajo custodia de las autoridades migratorias.

“Es un caso preocupante, porque vemos, por lo menos por primera vez, que un menor es entregado a inmigración en el área de Houston”, dijo César Espinoza, director ejecutivo de FIEL Houston, una organización proinmigrante. 

Hasta este 27 de octubre, Emmanuel tiene 23 días detenido en lo que es un centro donde resguardan menores inmigrantes no acompañados. Ni las súplicas de la madre ni las protestas pacíficas que se han realizado han servido para que se deje en libertad al menor. 

“Está detenido por ICE. En realidad, la pregunta que tenemos para todo el mundo es qué se está esperando para reunirlo con su madre, porque se comprobó que María es su mamá  y se comprobó que la policía de Houston cometió un error al clasificar a Emmanuel como un niño [inmigrante] no acompañado. Nosotros pedimos hacer un examen de ADN porque todo el mundo ha tratado a esta mamá como una tercera persona y no se le ha dado el respeto y humanidad de que ella regrese con su hijo”, aseveró Espinoza. 

Con el alma en un hilo y con lágrimas en sus ojos, María ha suplicado en conferencias de prensa y hasta frente al concilio de la ciudad de Houston liderado por el alcalde John Whitmire, para llevar a su hijo a casa.  

Yo solo quiero a mi hijo, quiero que me lo regresen. Él no ha hecho nada malo”, dijo entre llantos María mientras se hacía una vigilia frente al centro donde está detenido Emmanuel.  

“Él tiene su madre que soy yo y está luchando aquí por él. En este momento deberíamos estar juntos en casa, no estaría yo aquí queriendo cruzar la calle para traerlo conmigo”, agregó. 

En algún momento esperaba que de parte del alcalde Whitmire, o el jefe de policía, Noé Díaz, pudieran ayudarla a regresar con su hijo, pero no ha sido posible. 

Díaz compareció ante el concilio con su versión de los hechos. “Hicimos lo mejor que pudimos con los recursos y la información que el niño nos había dado. Emmanuel pudo expresarse bien y claramente. Una vez que pudimos confirmar la identidad proporcionada por el menor en la escena y encontrar una parte aceptable para dejarlo con su seguridad, después de agotar todas las opciones, nos comunicamos con CPS localmente”. 

La Agencia de Protección al Menor (CPS) no pudo atenderlo al no ser ciudadano, por lo que terminó bajo la custodia de ICE. 

Ese mismo día, Whitmire expresó su interés en ayudar en este caso. “Inmediatamente, formaremos un equipo, legal y jefe de gabinete, yo estaré involucrado y discutiremos qué opciones están disponibles”, expresó.

Sin embargo, de acuerdo con Espinoza, eso no ha sucedido hasta el momento: “La policía de Houston se está lavando las manos, el alcalde de Houston se está lavando las manos.  Mintiendo sobre quién realmente es Emmanuel y lo que ellos piensan que él tiene”.

Justo en medio de este caso que ha tomado un auge mediático en la ciudad, el periódico Houston Chronicle ha publicado un reportaje donde apunta al HPD y aseguran que las llamadas de parte de sus agentes luego de paradas de tráfico a ICE han escalado en un  1.000% de cualquiera de los cinco años anteriores, según registros públicos obtenidos por ese medio. 

“Tengo que dejar en claro que el alcalde de Houston y la policía pueden llamar a las autoridades migratorias para decirles que cometieron un error con este niño y que hay que regresarlo con su mamá”, asegura Espinoza. 

 “Mucha gente dice que nosotros sacamos el lado racional, pero está claro que si él fuera un niño de un vecindario afluente con dinero, ellos ya hubieran hasta pedido una disculpa pública a los padres,  pero se trata de una mamá de escasos recursos de una área donde no es afluente por eso básicamente no les importa”, agregó.  

Compartió que también se le ha reducido el tiempo de comunicación entre madre e hijo en llamadas recientes.   

Por el momento, ya existe un equipo legal liderado por FIEL, donde se busca reunificar al menor con su familia y se esperan más manifestaciones pacíficas a las que se han unido organizaciones de padres de niños autistas, para mostrar apoyo. 

“Emmanuel tiene que ser reunificado con su madre”, finalizó Espinoza. 

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