Por Roxana de la Riva / La Prensa de Orlando
“Cada vez que paso por aquí siento un vacío enorme, como si nos arrancaran un pedazo de memoria”, dice Oscar Miranda, diseñador gráfico, con voz indignada mientras observa el cruce peatonal frente al antiguo club Pulse en el centro de Orlando, epicentro de la así considerada segunda peor masacre en la historia reciente de Estados Unidos por un tiroteo masivo provocado por un solo hombre y el mayor acto de violencia contra la comunidad LGBTQ, ocurrido el 12 de junio de 2016. “Pintaron sobre los colores, pero no sobre lo que significa. Aquí seguimos, porque nadie puede borrar el amor ni la resistencia de esta comunidad”.
Miranda se unió a un grupo de jóvenes que pintaban la acera con tizas de colores. Allí también llegó Carolina Rivera, ama de casa, que trajo a su pequeño hijo de tres años, quien, ajeno a la controversia, se emocionó cuando su madre le dio una tiza para pintar.
“Este cruce no es solo pintura en el asfalto, es un símbolo de duelo y de unidad. Verlo borrado me dolió como si se tratara de un nuevo ataque. Por eso vengo con mi hijo para enseñarle la tolerancia, porque mientras no exista un memorial permanente, este espacio es nuestro altar”, expresó la madre de familia.

Desde que el Departamento de Transporte de Florida ordenó la eliminación del arcoíris en el cruce de South Orange Avenue y West Esther Street, en Orlando, lugar donde ocurrió la tragedia que cobró la vida de 49 personas, las manifestaciones ciudadanas se han vuelto constantes. Con tizas de colores, velas y flores, residentes y visitantes del cruce del memorial temporal, desafían a las brigadas estatales que acuden una y otra vez para borrar las intervenciones.
Esto ha provocado el arresto de cuatro personas ya que se ha implementado la presencia frecuente de la Patrulla de Carreteras de Florida. Incluso colocaron letreros “Defacing Roadway Prohibited” (prohibido pintar en la avenida).
La controversia ha puesto en tensión al estado y a la ciudad de Orlando. Mientras el gobernador Ron DeSantis y funcionarios estatales defienden que la decisión responde a “estándares de seguridad vial” y no a una falta de respeto a las víctimas, el gobierno local ha solicitado formalmente una excepción para volver a pintar el cruce en los colores originales.
El arte urbano, amenazado en toda Florida
Pero una vez que se efectivizó la orden estatal para la eliminación del arcoíris frente a Pulse comenzaron a desaparecer murales y cruces peatonales artísticos en distintas ciudades de Florida. En St. Petersburg, el vibrante cruce con los colores del arcoíris en Central Avenue fue reemplazado por franjas blancas y negras. En Delray Beach, donde las calles estaban decoradas con diseños marinos para celebrar la identidad costera, las cuadrillas estatales también aplicaron pintura uniforme. Y en Gainesville, un mural comunitario en un paso escolar fue eliminado pese a los reclamos de vecinos y maestros.
Para Terry Olson, promotor cultural y exdirector de artes en el condado de Orange, la decisión es más que un tema de tránsito: “Florida estaba llena de arte y pinturas que daban identidad a nuestras calles. Quitar más de 400 intervenciones artísticas no es un detalle menor. Son símbolos que fortalecen la seguridad y la comunidad. Reducen la velocidad, generan atención, salvan vidas. El gobernador dice que no es gran cosa, pero lo es para quienes vivimos aquí”.

La comisionada Patty Sheehan lo resumió durante una sesión del concejo municipal: “El arcoíris frente a Pulse no es política. Es un homenaje permanente a quienes perdimos. Y nuestra obligación es protegerlo”.
El gobernador Ron DeSantis, sin embargo, insiste en que “cualquier cosa que no sea marcas blancas y negras debe desaparecer” y que la comunidad no debería hacer “un escándalo” por ello. Sus palabras contrastan con los estudios que demuestran que los cruces artísticos reducen accidentes y mejoran la convivencia urbana.
Ante esto, recientemente la Ciudad de Orlando presentó formalmente una solicitud para eximir el cruce peatonal de Pulse de la serie de avenidas transitadas que el Departamento de Transporte de Florida ordenó eliminar. Sheehan, quien representa el distrito donde se ubica el antiguo club, reveló la decisión durante una reunión del concejo municipal.
“El alcalde [Buddy] Dyer sí presentó una carta de excepción sobre la remoción”, dijo Sheehan, “la ciudad hizo lo correcto”. El anuncio llegó en la misma sesión en la que los comisionados aprobaron un acuerdo de financiamiento con el condado de Orange para respaldar la construcción de un memorial permanente de Pulse.



