Por Ashley Quincin
La ciudad de Chicago estableció por primera vez estándares obligatorios de nutrición para los alimentos y bebidas que se venden o se sirven en propiedades de la Ciudad de Chicago, incluyendo las escuelas públicas de Chicago (CPS), las instalaciones del Chicago Park District y otras agencias municipales.
La medida busca unificar los criterios sobre lo que se considera “comida nutritiva”, promoviendo opciones bajas en grasa, bajas en azúcar y culturalmente apropiadas.
El alcalde Brandon Johnson emitió una orden ejecutiva al respecto el pasado 28 de agosto.
El objetivo de esta medida no es solo mejorar la alimentación de empleados y visitantes de los edificios municipales, sino también avanzar en la lucha contra enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, como la diabetes y los problemas cardiovasculares, indicó un comunicado del alcalde.
“Garantizar que cada habitante de Chicago, sin importar su código postal, tenga acceso a comida nutritiva, asequible y culturalmente adecuada es fundamental para construir comunidades más sanas y seguras”, dijo Johnson. “Esta orden reúne toda la fuerza del gobierno para hacer de la alimentación saludable una prioridad en nuestras escuelas, en nuestros parques y en todos los espacios públicos”.
La comunidad latina es especialmente vulnerable a condiciones como la obesidad y la diabetes, por un lado, y la falta de acceso a opciones de alimentos saludables, por el otro.
El Departamento de Salud Pública de Chicago trabajará con todas las agencias de la ciudad para implementar las nuevas guías de compras y contratos de alimentos. La comisionada de CDPH, Olusimbo ‘Simbo’ Ige, dijo que la política busca sustituir opciones procesadas, altas en sodio y azúcar, por alternativas más saludables, asequibles y accesibles.
La orden también se basa en recomendaciones del Food Equity Council, un organismo comunitario que en 2023 estimó que las agencias de la ciudad gastan juntas más de $321 millones de dólares al año en contratos relacionados con alimentos.
El anuncio se produce en un momento en que el gobierno federal considera recortes a los beneficios de SNAP, lo que podría afectar a miles de familias en Chicago.
Para muchas familias latinas en la ciudad, la decisión municipal tendrá un impacto directo en la salud y en el acceso a alimentos nutritivos en espacios públicos que niños y adultos utilizan regularmente.
Daiana Barreta, de 36 años y madre de un estudiante de CPS, dijo que le parece positiva la idea de que las escuelas ofrezcan opciones veganas y menos procesadas para los estudiantes.
“Eso al fin altera profundamente la materia y realmente afecta a los niños y a todos”, dijo. “Solo que algunos son más sensibles que otros”.
La orden también incluye excepciones para los programas de alimentación que ya están regulados por guías nutricionales estatales o federales, como los refugios para personas sin hogar.



