Por Domingo Banda

A toda costa querían evitarlo, pero nada de lo que hicieron los legisladores demócratas, incluso abandonado el estado durante dos semanas, pudo evitar que en la Cámara de Representantes de Texas aprobará los nuevos mapas electorales para el Congreso.

En medio de la década, fuera de tiempo, el gobernador de Texas, Greg Abbott, decidió llamar a una sesión legislativa especial para, según él, trabajar en la prevención de inundaciones y ayudar a las familias afectadas por las que ocurrieron el mes de julio en el centro del estado.  

Sin embargo, detrás de todo y de acuerdo a la opinión de muchos, estaba la intención de presentar nuevos mapas electorales, una medida en áreas claves donde se concentra una alta cantidad de votantes demócratas.  

En total, con este nuevo mapa se perderán cinco asientos demócratas, y el movimiento de las líneas estratégicamente debilitan la cantidad de votantes de este partido, haciendo que  se concentren más republicanos.  Los efectos de estos cambios se sentirán en las áreas de Dallas, Houston, Austin y San Antonio.

“Quiero ser muy claro sobre de qué se trata esta lucha y por qué es especialmente importante para las comunidades minoritarias. La redistribución de distritos, entiendo, es muy complicada para comprender y no es necesario comprenderlo completamente para entender que están intentando hacer trampa”, expresó Gene Wu, representante estatal y líder de la bancada demócrata en Texas.

En el área de Houston se han hecho ajustes a los Distritos 29 y al 18, ambos con densa popularidad de comunidades de color. 

En el Distrito 18, que por ahora no tiene un representante debido a la repentina muerte del congresista Sylvester Turner, tiene una población de 772.609, de los cuales el 84% son ciudadanos americanos. Entre los residentes, el 31,5% son afroamericanos y el 29,2% son latinos.  

Por otro lado, en el Distrito 29, liderado por la congresista Sylvia García, quien se ha manifestado contra estos cambios en las líneas del mapa electoral. En ese distrito el 78,8% son ciudadanos de este país y la comunidad latina representa más del 50%.   

“El Distrito 29 no son solo líneas en un mapa. Es el hogar de familias trabajadoras que se esfuerzan cada día por construir una vida mejor. Ninguna toma de poder partidista cambiará jamás quiénes somos ni lo que representamos”, dijo García.

“Donald Trump exigió este plan para proteger su propio poder, y el gobernador Abbott cedió. Eso no es liderazgo. Es traición”, agregó. 

Argumentó que no cederá ante presiones y que se dedicará a trabajar por las comunidades que representa. 

La abogada Karla Maradiaga, que trabaja para el Texas Civil Rights Project, se centra en defender los derechos de los votantes y esta situación la toca muy de cerca.  Comparte que hace unos días participó en una reunión comunitaria donde la gente  se mostró confundida con estos cambios distritales.

“A nuestras comunidades de color les están quitando el poder”, expresó en una reunión informativa con medios locales.

Argumentó que este proceso debe realizarse hasta después del próximo Censo, “para asegurarse de que los escaños reflejen la población y las comunidades”.

Ahora que esta medida quedó aprobada en la Cámara de Representantes el 20 de agosto, el Senado de Texas está listo para mandarlas al pleno para ser presentadas y luego votar. De ser aprobada, iría directo al escritorio de Greg Abbot para ser firmada.  

“Lo que intentan hacer es reescribir las reglas. En medio del juego, porque saben que van a perder, y saben que van a perder por todo lo que está sucediendo y que es increíblemente impopular, no solo lo que está haciendo el presidente Trump”, finalizó Wu.

Esta situación será un tema que apenas da inicio, ya otros estados han dado indicios de que harán lo mismo que se hizo en Texas.

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