Por Domingo Banda
El inicio de este ciclo escolar fue diferente para más de 5 millones de estudiantes en las escuelas públicas del estado de Texas. El pasado mes de julio, Greg Abbott, gobernador de Texas, firmó la ley HB 1481, aprobada por la Legislatura este mismo año.
Esta dicta que queda prohibido el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos en las escuelas durante el horario escolar.
Con esta acción, el estado de la estrella solitaria se une a la casi mayoría de estados que tienen provisiones de este tipo o recomendaciones, todas con la finalidad de que los estudiantes pongan más atención a sus materias.
El debate no se ha hecho esperar y hay una mezcla de opiniones entre los padres y madres de familia, quienes ven la posibilidad de que sus hijos traigan buenos grados, mientras otros afirman que la seguridad también tiene que tomarse en cuenta.
Tal es el caso de Ana Castellano, madre de familia, quien tiene un hijo de 12 años en una escuela pública de Houston que padece una condición médica del corazón.
“Estoy de acuerdo, pero sí tiene que tener el teléfono en su mochila por una emergencia”, compartió. “Mi hijo sí lo ha necesitado”, agregó.
De acuerdo con estadísticas del Pew Research Center de una encuesta realizada el pasado mes de junio, el 74% de los adultos estadounidenses afirman que apoyarían prohibir a los estudiantes de secundaria y preparatoria usar teléfonos celulares durante las clases.
Apenas en el otoño del año 2024, sólo un 68% tenía esa opinión, lo que representa un aumento de un 6% en el cambio de opinión.
Sólo el 19% de los encuestados dijeron que se oponen a la prohibición de estos dispositivos en las aulas.
En cuanto a los hispanos encuestados, sólo un 65% apoya la prohibición durante las clases, pero no todo el día que los estudiantes están en el plantel.
La política de celulares prohíbe el uso de cualquier dispositivo de comunicación personal durante el día escolar.
Esto incluye:
- Teléfonos celulares
- Relojes inteligentes
- Tabletas
- Audífonos y auriculares
- Cualquier otro aparato que permita comunicarse o conectarse a internet
La tragedia de Uvalde, presente en los miedos de las familias
Conforme se habla de este tema, surge la parte de la seguridad de los estudiantes. En el año 2022, ocurrió una tragedia que todos recordamos: el tiroteo en la escuela Primera Robb de Uvalde en Texas. A días de terminar el año escolar, un hombre entró y masacró a 19 niños y 2 maestros. Ese día, varios estudiantes llamaron desde sus dispositivos a las líneas de emergencia. Gracias a esas llamadas se pudo saber dónde estaban algunos estudiantes y dónde estaban. Sus llamadas de emergencia hasta se hicieron parte de la investigación, para muchos este es el ejemplo más claro de que los estudiantes deben tener acceso a sus dispositivos.
“Entiendo que los celulares son una distracción, pero, también son un recurso necesario para y por cualquier situación de emergencia. Así que esa ley, no me parece que tenga lógica alguna”, compartió con LatidoBeat, un consejero de una escuela primaria del Distrito Escolar Independiente de Houston, quien no quiso compartir su nombre para evitar sanciones.
Además, asegura que desde su experiencia trabajando en el campo de la educación por ocho años, primero como maestro y luego como consejero, sabe muy que la implementación no será tan sencilla como muchos pueden imaginarse.
“Es una ley que los niños ignorarán. Ellos buscarán formas de seguir usando su tecnología de alguna forma”.
En Houston, por ejemplo, el distrito escolar anunció que habrá sanciones a quienes rompan las reglas:
- Primera infracción: el dispositivo será confiscado y podrá ser retirado por el padre o tutor al final del día, después de revisar la ley y la política con el personal escolar.
- Segunda infracción: el dispositivo se devuelve tras un día escolar completo.
- Tercera infracción: el retiro se realiza después de dos días escolares completos.
- Infracciones adicionales: se aplicarán medidas disciplinarias más severas.
También advirtieron que no se hacen responsables por la pérdida, daño o robo de los dispositivos confiscados.
Queda clara la complejidad en la aplicación de esta ley y deja abierto el debate entre padres de familia y educadores que buscan menos distracciones y mejores grados, pero a su vez escuelas seguras.



